A María Ignacia Calderón
59 años, madre de una hija y tres hijos, muere de pena moral,
ante la desaparición de su hijo José Agustín Lozano.
Trujillo, 2 de abril de 1990 y 15 de enero de 1991.
Se llevaron mi retoño, fruto de mis entrañas,
Sufriste cruel tortura, la injusticia del sistema,
Ese proyecto de muerte mata a la madre y al hijo.
Las arrugas recogían lágrimas de pena moral,
Mientras la fe alumbraba el silencio hecho oración.
Cuantas veces yo le hablaba a ese Dios Resucitado,
Enmudecía solitaria ante el monstruo militar, y
¡Clamaba a la justicia, nunca más impunidad!

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